
Por Claudia Apablaza
Claramente esto no es un diario de vida así como Diario de Ana Frank, Pregúntale Alicia o Diario de Laura Palmer, tres de los referentes de la autora de este libro, la norteamericana Lesley Arfin, libro recién publicado por Alpha Decay y que ya había sido publicado en Nueva York por Vice Books en 2007.
Como cuarto referente, tenemos Manual de caza y pesca para chicas de Melissa Bank, manual para conquistar a chicos, que Lesley Arfin lo mezcla con drogas duras, incapacidad de relaciones duraderas, un polvo sobre otro, y en general con todo el rito de iniciación que se da entre la infancia, la adolescencia y la adultez: insultos, peleas con amigas, novios, estudios, drogas duras, conflictos con los padres, entrada a la universidad, etc.
Está dividido en cuatro etapas: el colegio (12-14 años); el instituto (14-18 años); la universidad (18-22 años) y la edad adulta (22-28 años). Intercalado por dibujos de Vanesa Davis, un prólogo de Chloë Sevigny, y un prefacio de la misma Lesley Arfin. Pero lo más notable del libro, y es en lo que me apoyo para decir ESTO NO ES UN DIARIO, y es lo que nos hace pensar que esto perfectamente podría ser una novela u otro tipo de texto, es cómo la autora ha estructurado ese libro: el texto de una mujer que se vale de su diario de vida de infancia y adolescencia para construir una ficción de sí y de paso intentar el aprendizaje de la escritura y el fortalecimiento de su personalidad tímida y desintegrada: “Aprendí grandes y maravillosas lecciones en el viaje, y ahora soy mucho más fuerte que la chica a la que insultaban en las paredes del baño en 1991…”.
Una reflexión sobre el diario que una niña judía, Lesley Arfin (o esa que se hace llamar Lesley Arfin), escribió desde sus 12 a sus 28 años. Un cuestionamiento a la infancia. Una autora que se vale de ese material (que perfectamente podría ser ficticio) y lo observa, lo cuestiona, lo reescribe, lo aclara y le da un cierre y corte final.

Así, el material sobre el que se trabaja será el diario de una niña que se convirtió muy pronto a ser una drogadicta, desde el consumo benigno de unos primeros porros o alcohol, a una consumidora dura de heroína, cocaína, cristal, special K, ácido y éxtasis. Y el texto será un viaje por su infancia y por su diario, el material del recuerdo, de una “puesta al día” (que es como ella lo llama) y la estructuración de un cúmulo de entrevistas que realiza a los personajes que aparecieron en ese momento en el diario de infancia: compañeros de colegio, de universidad, familiares, conocidos, etc.
Escritura sobre escritura. Puesta en cuestión del diario de infancia y la escritura misma de la infancia desde este presente que le permite repasar, reparar. La búsqueda de la identidad enfurecida, la crítica a esa búsqueda desde el presente que toma distancia de las etapas por las que pasó: guay y popular, ni guay ni popular, chica mala, bienvenida al mundo de los tíos, fase loser superada, punk, ¿por qué no puedo tener novio?, chica rave, cuando perdí la virginidad, cada vez más guay, drogata, no mola, la primer intento, la re-caída al vacío y el intento de verdad. Un paseo de las drogas a lo místico y ese encuentro consigo misma, ese viaje interno que va de las drogas a dejarlas y encontrarse con la parte sagrada de sí.
Y de paso, para acabar este libro que intercala escritura, cuestionamiento de su diario y la infancia, cuestionamiento de la ficción y la realidad, la autora terminará en su etapa mística y de enseñanza por la que pasa todo sujeto que ha sido adicto: “Las entradas de mi diario no sólo se convirtieron en la historia de mi vida. Tú no eres yo, pero sí eres un poco yo. Puede que tu padre no te haya pegado una patada en el culo, puede que no te enseñara a pesar la coca un yonqui llamado Skittles, o que no te haya comido el coño una ex animadora bicuriosa hasta el culo de keta en una bañera, pero has cometido un montón de errores y has sobrevivido. De hecho, son los errores los que te han convertido en lo que eres hoy”.
Querido Diario
Lesley Arfin
Editorial Alpha Decay
Barcelona, 2010
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Julio-agosto 2010 ©